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Solastalgia y Jardines-Efímeros


28 de octubre de 2015


Fuente: http://www.miriamguirao.com

¿Cómo vemos la naturaleza de nuestra ciudad? ¿Pensamos en los parques, jardines, árboles en la calle, macetas en los balcones o estampados florales de nuestra ropa del mismo modo? ¿Las plantas que nacen de modo salvaje en nuestras calles son malas hierbas, plantas sin ningún tipo de función, etc.? ¿Somos conscientes de que esta vegetación que nace de modo espontáneo, es parte de esa flora de la zona y tiene funcionalidad? 

Estas palabras no son mías, ni de nadie del grupo mesa-raíz, aunque podrían serlo perfectamente, en cualquier caso las suscribiríamos. Son de una artista a la que Sergio R., Salas M. y yo tuvimos el gusto de conocer recientemente en persona, Miriam Martínez Guirao. Se pasó por Sevilla y conversamos y compartimos sensibilidades-afinidades con ella en el patio de la Sala El Cachorro, rodeados de macetas, una palmera y cierta vegetación espontánea crecida con las primeras lluvias de otoño entre los adoquines del patio y en algún hueco de la pared en la que sé que los cuatro, aún sin decirlo, nos fijamos. Y es que, al igual que mesa-raíz, Miriam es otra persona aquejada del síndrome de deficiencia vegetal: estamos con ella en que la ciudad no siempre ha sido lo contrario de la naturaleza, no tiene que ser algo opuesto, la naturaleza va a volver una y otra vez a habitar en la ciudad, a reapropiarse de un suelo que por mucho que intentemos anularlo -porque es considerada la naturaleza como "invasora"- es suyo y sigue existiendo.

Miriam, otra Marcovaldo, lleva unos años fijándose en cómo en pequeños, a veces minúsculos, espacios que los planes urbanísticos no tienen considerados como "verdes" crece de todos modos vegetación. Motivo de investigación para ella, inspiración también para su creación plástica, entre sus múltiples iniciativas artísticas -echadle un ojo a su web-, Miriam decidió dedicarle todo un proyecto a esos restos vegetales salvajes que aparecen en los intersticios de la ciudad, en sus huecos, rincones y rendijas. La experiencia derivó en una propuesta artística llamada Jardines-Efímeros. Es un proyecto comunitario, ya que no solo Miriam, sino cualquiera que tenga sensibilidad por el tema, fotografía estos "jardines" espontáneos y libres que crecen de manera descontrolada, no planificada, y que sabemos frágiles de antemano. Miriam recopila esas fotografías y les da visibilidad compartiendo esas recolecciones en su web. Si queréis ver cómo se hace lo podéis ver en este video.


Un jardín-efímero de Miriam en Bilbao


Supimos de su proyecto por una llamada casualidad -y digo llamada porque no creo en ellas, soy más sistémico y pienso que todo se relaciona, por eso creo en "causalidades"-  en un momento en que nos había dado por hacer el tour de las Raíces en los Tejados y al tiempo que empezaba la experiencia Nomad Garden. Nos sorprendió con alegría, nos fascinó en fin, que hubiera más gente en esa línea, y más gente como ella, con esa sensibilidad especial, gente que, simplemente, se parara a mirar la naturaleza en la ciudad y que se planteara proyectos con ella como base.

Por cierto que no se me puede olvidar que la propuesta de Miriam está sujeta a mutaciones y a aplicaciones varias, como su colaboración con un biólogo en los "Jardines típicos de Bilbao" para saber el nombre de las plantas que crecen o su trabajo con psicólogos ambientales, esto último manejando un concepto que para mí era desconocido hasta que descubrí a Miriam, un término que pone nombre a una sensación que muchos tenemos hoy en nuestra sociedad urbana actual, cada vez más alejada de la sensación de pertenecer a la naturaleza. El palabro es solastalgia. Entroncado con la nostalgia, al parecer es un neologismo acuñado por un profesor australiano de estudios medioambientales, un tal Glenn Albrecht. Lo que importa es sin embargo lo que expresa: la angustia causada por los cambios en el medio ambiente, por su deterioro, pero también por su ausencia. Miriam se plantea indirectamente en su proyecto comprobar el nivel de solastalgia actual, ver cuánto echamos de menos la experiencia de conexión con lo natural mediante encuestas para las personas que participan enviando fotos de sus "Jardines-efímeros". En concreto, le interesa valorar qué ha cambiado sobre su visión de la naturaleza tras participar en el proyecto. Cómo ha llegado la experiencia. Parece un acto insignificante, pero lo cierto es que a mí me cambió la aparente simpleza de hacer cosas como "Raíces en los tejados". Y es que también, en el fondo, subyace en esta propuesta de Miriam una llamada a la incapacidad de ver las cosas de nuestra sociedad de hiperconsumo -de imágenes- actual.

Fue así un placer compartir todo esto con Miriam. Una postal que me regaló de esos "Jardines típicos de Bilbao" cuelga ahora en el panel de corcho de mi cuarto, recordatorio de sus miradas.

Os dejo con el enlace al proyecto de los jardines-efímeros y con la invitación a que colaboréis en él.

http://www.jardines-efimeros.com





Palabras en los tejados. La exposición callejera de Manolo Tirado


14 de septiembre de  2015


El pasado fin de semana se celebró en la Plaza Mina de Cádiz Barrunto, un evento que permite a artistas de diferentes modalidades exponer en un espacio público y al aire libre como esa céntrica plaza de la ciudad. La gente de la "mesa-raíz" y alguien más se pasó por allí alegrándose de saber que entre los participantes se encontraba Manolo T con algunas de sus más recientes acuarelas y tintas. En su ciudad, de la que curiosamente tuvo que irse, tomar distancia, para volver y exponer en ella. En ese acto casi involuntario de volver incluso repartió sus obras, en un principio sin saberlo, en un banco de la plaza donde al parecer jugaba cuando era pequeño. 




En ese banco de la Plaza Mina, frente al Museo de Cádiz, pudieron verse en fin algunas notas del peculiar mundo del artista, del que por cierto si queréis saber un poco recomiendo que visitéis -y leáis- las entradas de Un Dibujo DiarioUn mundo irónico y sutil donde los edificios hablan entre sí, los objetos más cotidianos sueñan y donde Manolo T. se permite en fin escucharlos y expresarse con ellos. Personalmente es un blog que visito cuando tengo días con la cabeza nublada, embotada y pastosa, porque me invita a pararme y volver a mirar lo que me rodea, también las cosas más aparentemente insignificantes. Me recuerda que aunque tengamos un día así de oscuro ese momento no es para siempre, que tenemos a mano la capacidad de asombrarnos alegremente y decir, con una de las obras de Manolo T., Sí a todo.




Hubo un tiempo en el que compartí casa con Manolo T. En esos años tuve la suerte de ver renovarse y crecer su inquietud por dibujar. También presencié la elaboración de los inicios ese blog, muchos dibujos y acuarelas que lo componen, incluso algunas situaciones que generaron ideas para ser puestas en papel. El blog, si miráis las entradas, no fue claramente anual, pero él se permitió seguir dibujando sin importar si estaba bien o mal, sin obsesionarse por el resultado final, disfrutar por el hecho de hacerlo, solo con la promesa de publicar todo lo que terminara. Me alegro de que esas entradas y actitud hayan saltado finalmente a la calle.


Diálogos en el jardín (y II)


29 de abril de 2015


Los jardines son espacios de diálogo entre la Sociedad y la Naturaleza, laboratorios donde se enlazan aspiraciones humanas con potencialidades vegetales.


El próximo mes de mayo comienzan en los jardines del Real Alcázar de Sevilla los Diálogos en los Jardines, una serie de encuentros organizados por el patronato del Alcázar y la plataforma Nomad Garden con el fin de celebrar los vínculos que las especies vegetales de estos palacios tienen con la ciudad, sus habitantes y sus viajeros. Con tal objetivo, además de con la intención de dar a conocer y profundizar en dichos vínculos, se contará con la participación de personalidades de diferentes áreas  -médicos, paisajistas, historiadores, artistas, hortelanos y ciudadanos varios de Sevilla- que arrojarán su particular mirada sobre las plantas y los mismos jardines del Alcázar. Encuentros pues multidisciplinares, como multidisciplinar ha sido todo el proyecto. 

Reuniones que, como afirman desde Nomad Garden, se orientarán a sondear las diferentes dimensiones de los jardines.




El primer encuentro el 6 de mayo, con el que se inauguran los "Diálogos", consiste en la presentación de la aplicación digital desarrollada tras la localización y cartografía de las especies botánicas del Alcázar, su investigación y el desvelamiento de las diversas conexiones culturales que las plantas encierran. Una celebración y puesta en valor de la complejidad que hemos disfrutado y que ahora esperamos poder compartir de manera pública. Confiando además en que el proyecto sigue abierto.


Diálogos en el jardín (I)


28 de marzo de 2015


En los Jardines del Real Alcázar de Sevilla, con un pavo real. Foto de Sergio R.


El Helenismo es un periodo de la historia de la Antigua Grecia caracterizado por ser un tiempo de cambios, de crisis de modelos de pensamiento, cultura y opinión. Supone en muchos aspectos el fin de Grecia tal y como hasta entonces sus ciudadanos y vecinos la habían entendido; no obstante, es una fase que comienza allá por finales del siglo IV a.C., tras las conquistas de Alejandro Magno, por lo que los límites, geográficos pero también sociales, de lo que significaba "lo griego" se habían ampliado y de alguna manera confundido y mezclado, al englobarse nuevos países, pueblos y culturas dentro de la esfera griega. El periodo es quizá el más relevante en lo que a avances científicos se refiere dentro de una historia antigua de Grecia, en gran parte debido al enriquecedor contacto con otras culturas, con hitos tan significativos como la creación del Templo de las Musas -de donde viene la palabra Museo- y Biblioteca de Alejandría.

Es un momento en fin de transformación, donde las viejas estructuras, válidas hasta entonces para el anterior sistema, dejan de ser incluso operativas en el nuevo mundo que estaba surgiendo. En ese universo cambiante, de crisis, una importante tradición reflexiva griega, la filosofía, ofrece también alternativas, con sistemas como la ética estoica o el epicureísmo. En este sentido, es interesante, siguiendo al historiador del arte John Onians, el hecho de que

Todas estas diferentes filosofías tenían la intención de producir ataraxia o imperturbabilidad, un antecedente de la moderna concepción del equilibrio mental.
- JOHN ONIANS,  Arte y pensamiento en la época helenística - 


Así, además de la explicación racional y física del mundo de la filosofía más clásica, la filosofía del helenismo parece intentar comprender qué pasa con el ser humano, una variante más espiritual de la filosofía que a su vez recuerda a propuestas orientales como el Budismo. Y es que, de nuevo según este autor, a las posibilidades que se conocían en Grecia se añadieron otras descubiertas en África y en Asia.

Siempre me ha parecido una bella imagen que estas filosofías, más delicadas, inconclusas y más flexibles por poco dogmáticas que los sistemas de pensamiento de un Aristóteles, sean conocidas en la historiografía como Jardines Helenísticos: el huerto, el jardín cerrado, se convierte en un remanso de paz donde se encuentra la comunidad de amigos con la intención de dialogar al tiempo que se pasea y se cuidan las plantas. Estas filosofías pueden así ser criticadas por presentarse como un refugio, si se quiere cobarde, frente a un mundo violento y cambiante al que no se sabe dar respuesta. Sin embargo, también es posible verlas como un necesario espacio para la pausa, un lugar de tranquilidad interior necesario que se requiere para el conocimiento de uno y los demás; desde ahí, para la transformación personal.

Tontamente, estas ideas me acompaña siempre que me encuentro con gente como Sergio R. en los Jardines del Alcázar de Sevilla para contarnos novedades... Agradecido, disfrutando del jardín y de la amistad.

Recientemente Sergio R. me recuerda en fin que Nomad Garden está preparando algo en relación al jardín entendido como espacio de encuentro en el entorno de su objeto de estudio, los Jardines del Real Alcázar de Sevilla. A la espera del evento, recuerdo también en este blog el enlace para descargar la aplicación desarrollada por los "Jardineros Nómadas" para visitar de otra manera este singular espacio de la ciudad.

Lo podéis descargar gratuitamente aquí.




A disfrutar.


El Jardín Nómada


30 de diciembre de 2014


Mis jardineros nómadas favoritos


Desde que llegué a Sevilla, los Reales Alcázares, sus palacios y sus jardines, han sido siempre para mí lugares de los más especiales de la ciudad. Recuerdo cuando descubrí, siendo estudiante, que podía entrar en el lugar y retirarme un poco en algunos rincones del jardín a leer, escribir, a veces dibujar, para vivir la ciudad a otro ritmo, a un tiempo más pausado y recogido. 

Este año, Sergio R., Salas M. y Fran P. me propusieron conocer más los jardines de este entorno a través del proyecto Nomad Garden; me mostraron una espectacular cartografía botánica de los jardines del Alcázar a diferentes niveles -mapas de aromas, de floración, de alturas de las plantas, etc.- que celebraban la complejidad del jardín como espacio cultural y que eran el puente para generar un catálogo botánico, por qué no una aplicación digital. Me pidieron que les ayudara a elaborar las noticias históricas de las diferentes especies que allí se encuentran. Las plantas se convertían así en una oportunidad para viajar por el tiempo y el espacio, me explico, para hablar de las diferentes culturas que las habían traído al Alcázar y a Sevilla y además para trasladarnos a los lugares de origen de esas plantas. En gran medida, tomar conciencia de la riqueza vegetal que nos rodea y ponerla en valor. Interactuar, y no solo consumir, con el entorno.

El pre-proyecto dejó de ser una pre-maqueta -cuando uso estas palabrejas me refiero a esto-, en definitiva, se concretó: puede verse más información en el siguiente enlace aquí. Recientemente además hemos creado una extensión del trabajo en el Alcázar, surgida en parte de la necesidad de que las entradas de cada planta no se quedaran solo en la aplicación digital prevista para el Alcázar, sino que esas entradas pudieran gozar de más espacio, permitir así, de forma paralela a la colaboración con la propia institución, que el proyecto fuera creciendo. Este proyecto, el Alcázar Vegetal, lo podéis ver en:

https://alcazarvegetal.wordpress.com

Estoy muy agradecido por este trabajo y no podía dejar terminar el año sin reflejarlo aquí. Os deseo lo mejor para el próximo año.

Un feliz saludo.






Guerrilla verde


11 de marzo de 2014


La idea fue de MV. Me llamó una tarde de octubre del año 2008, en Sevilla, un momento en el que no estaba pasando por una buena racha, la verdad. Decía que tenía una sorpresa preparada y que necesitaba mi ayuda. Yo acudí al punto de encuentro, él vino en coche. Cuando abrió el maletero, me quedé totalmente atónito: lo tenía hasta arriba lleno de plantas. No solo simplemente macetas de flores, había incluso algún pequeño naranjo.

- He ido al vivero - me dijo con una media sonrisa.
- Ya veo, ya ... ¿qué hacemos con esto?
- Bueno, lo primero es que necesitan agua.

Nos montamos en el coche. Ya estaba oscureciendo y el calor persistía, como suele ser habitual en los primeros meses del otoño sevillano. Me senté en el puesto de copiloto y vi una regadera a mis pies, MV lo tenía todo pensado. Condujo más o menos rápido hasta una rotonda, creo que allí en Barqueta o Alamillo, una donde hay una fuente pública, y recargamos la regadera. Le dimos de beber un poco a las plantas y continuamos. MV llamaba por teléfono a algunos amigos y amigas, quería aprovechar que ya habíamos quedado para prolongar la velada un poquito más, MV les pedía que no se fueran a casa después de la cena. La historia, según yo escuchaba de las conversaciones, seguía siendo para el resto una sorpresa.


Un jardín portátil en el maletero de MV

Tras la cena fuimos a una plazoleta que hay en Triana, la Plaza Chapina, al final de la calle Castilla, MV dejó el coche por allí, donde hay un Centro de Día de Mayores. Entonces MV expuso su propuesta: buscarles un hogar a las plantas que había traído. Había elegido un parterre seco y sin vegetación que había en esa plaza para levantar en esa noche, con toda la nocturnidad y alevosía, un jardín... efímero o no, lo que durara, con la intención de que al día siguiente quien pasara por esa plaza se encontrara con la sorpresa de tener un nuevo espacio ajardinado. La propuesta cuajó con sonrisas, abrazos y aplausos. El título de la actuación fue el de Green Guerilla o Guerrilla verde, como otros movimientos similares de intervención jardinera no oficial que se dan sobre todo en América y Europa. Nos pusimos manos a la obra.


El espacio a intervenir...

Empezamos entonces a sacar las plantas del maletero, haciendo una cadena más o menos organizada hasta el parterre -el coche estaba cerca, sí, pero si alguien conoce cómo es encontrar aparcamiento en Sevilla se hará una idea de que no estaba precisamente delante-. En el mismo coche había también azadas y otros útiles para cavar, MV, efectivamente lo tenía todo pensado. Recuerdo las risas, las miradas, la sorpresa constante de hacer lo que estábamos haciendo. Era como jugar, como sentirse niños y niñas, con esa satisfacción que da también el trabajo físico hecho con intención. Recuerdo cómo yo, que no me encontraba muy bien por entonces, me alegraba por momentos. Sabíamos, mientras cavábamos las zanjas, mientras regábamos, mientras nos cerciorábamos de que no pasaba ningún coche de policía, que nuestra pequeña aportación verde la quitarían al día siguiente.


Y, la verdad, no nos importaba. Estábamos ahí cada persona del grupo con sus cosas e historias internas y también al mismo tiempo compartiendo una bonita experiencia que sabíamos íbamos a recordar, por qué no como un momento de unión, independientemente de donde estuviéramos mañana.




 



Teníamos también unas tarjetitas de esas que se hunden en la tierra para escribir el nombre de la planta y su precio en el vivero. Escribimos en ella mensajes, pensamientos, deseos, inspiraciones, para quien se encontrara los próximos días con aquello. Un poco como si las plantas le hablaran a la gente. En cualquier caso, una invitación anónima e implícita a poblar la ciudad de algo que pensamos que en ella falta, las plantas. Reproduzco algunos que no se pueden ver en las fotos:


¡Por lo verde vale vivir!

¡¡No me pises, riégame!!

Cuidar las plantas con nuevo amor

La flor de una noche...

Guerrilla verde

Pacifista daltónico, menos dólares y más verde

Como todo recién nacido, necesitamos cuidado. 
¡¡Mímanos!!

El romero embriagador



Gracias también era un mensaje escrito en una de las cartelas. Gracias a MV por la absurda y preciosa idea de hacer realidad esta aventura, que no por pequeña deja de ser grande. Gracias a las personas que la protagonizaron, estéis donde estéis. A los pocos días de terminar nuestro jardín furtivo, éste fue efectivamente desmantelado por los sevicios de limpieza del ayuntamiento, si bien con el tiempo volvió a ser plantado el parterre, esta vez desde la oficialidad. De alguna manera, en alguien del ente público la idea cuajó.



Este blog está a punto de cumplir un año, por lo que también quiero aprovechar para dar las gracias a aquellas personas que lo han seguido y, de paso, dar la bienvenida a aquellas que lo pisan por primera vez. La primavera ya está aquí.


P.D.: con el permiso de las personas implicadas, incluyo un par de fotos más del evento. En primer lugar, una del parterre tras la intervención. Se nos ve además arriba contemplando aquello...




...Y, en segundo lugar, la Guerrilla verde al completo.




De nuevo, muchas gracias.


Raíces en los tejados


16 de abril de 2013

Durante los paseos por Sevilla que he hecho este inicio de primavera con los estudiantes, muchos de ellos me llamaban la atención sobre un fenómeno que realmente modificaba la imagen de la ciudad, a saber, la gran cantidad de vegetación que había crecido en los tejados de muchos de sus edificios. Las constantes lluvias del cambio de estación han dejado a la mayoría de las iglesias y casas de todo tipo del centro histórico cubiertas con una sorprendente peineta vegetal que, tenía que contestar a los estudiantes, entraba en la categoría de fuera de lo normal. 

Aunque ya había observado este suceso en años anteriores, nunca lo había visto con tanta intensidad, con unos colores tan vivos, con una fuerza tan silvestre. Me viene a la memoria un personaje de uno de mis libros favoritos de Italo Calvino, Marcovaldo. Residente con su familia en una gran ciudad que no le acaba de gustar, Marcovaldo secreta e inconscientemente tal vez echa de menos la vida en el campo. De alguna manera este personaje tiene la convicción de que la ciudad no es en realidad un mundo tan separado de la naturaleza. Esta creencia se materializa en su intento por reproducir hábitos propios de la vida rural en pleno medio urbano. A veces con éxito, otras en forma de completo fracaso. Siempre ingenuo, despertando ternura. 

Por ejemplo - para quien no lo haya leído, esto es sólo el primer capítulo, no os preocupéis... por cierto que es un libro muy bonito y lo recomiendo -, Marcovaldo se sorprende de encontrar setas enmedio de la ciudad, en una parada del tranvía, creo recordar. Contento por su hallazgo, las coge y se las lleva a casa, las cocina... y le entra una indigestión. Él de todos modos sigue durante todo el libro intentando seguir el ritmo natural de las estaciones. Nos plantea Marcovaldo en sus aventuras urbanas la posibilidad de vivir de acuerdo con la naturaleza en una sociedad industrial y urbana. Al menos, la esperanza de esa posibilidad.

De nuevo, Sevilla. Llegan los primeros días de calor, sin lluvias ni nubes. Miras hacia arriba mientras caminas por la ciudad y al azul del cielo le acompaña una línea casi constante de verde, terminada las más de las veces por notas en amarillo, otras en lila o blanco, la decoración es en cualquier caso espectacular. La subida de temperaturas amenaza con prolongarse y secar las plantas. A Sergio R. se le ocurrió entonces la siguiente propuesta para registrar esta, digamos, explosión primaveral, esta intrusión de la naturaleza en donde muchas veces no le llaman, la ciudad:




Con la intención de mirar entonces con otros ojos, además de celebrar una Stammtisch dominguera y al aire libre, nos lanzamos un grupito a hacer fotos de esos lugares donde espontáneamente crecen las flores. Otras personas que no pasearon con el grupo nos las pudieron enviar por correo, entre todas se va creando un nuevo paisaje, una ciudad diferente a la habitual, construida a través de las miradas de cada una de las personas que participamos. A todos y todas, gracias por enviar las fotografías.

Dejo aquí una muestra de lo que dejó ese fin de semana. Comentarios y sugerencias son bienvenidos.




 
  


  
 

 
 
 






 
 

 
 



 

 Hasta la próxima. 

Stammtisch, una intervención misteriosa


20 de marzo de 2013


La palabra Stammtisch es un vocablo alemán compuesto por dos términos: Stamm, que tiene sentido de algo enraizado, como una estirpe, como un árbol, y Tisch, que no es otra cosa que mesa. Se suele traducir por tertulia o mesa de reunión. Yo prefiero pensar en una mesa que ha echado raíces y se ha plantado en un lugar concreto, como algo que siempre va a estar ahí. Sergio R. hizo un diseño al respecto:

Stammtisch o mesa-raíz


Este es el nombre que se nos apareció en una conversación para la primera reunión. Nos juntamos entonces el miércoles 20 en la casa trianera de Sergio R. y Salas M. unos cuantos, a saber, los susodichos, Mark P. y yo, además de Manolo T. por cortesía de internet. 

Preparé una presentación para la reunión, una intervención misteriosa. A modo de introducción empecé con la pregunta ¿qué hacemos aquí? Lo hice con la intención de aclararme y de aclararnos; de alguna manera, de intentar tirar del hilo. Como es difícil responder de manera concreta a preguntas de este tipo, pienso que es interesante lanzar algunas ideas para ver no adónde podemos llegar sino incluso, mejor, dónde estamos. Palabras e imágenes que nos muevan, motivos de inspiración. Una idea para cuando no tenemos ideas es por ejemplo pescar una idea, una actividad que hacen mis amigas de Taller de Palabras para obtener un tema sobre el que escribir en sus talleres de escritura.


Pescar una idea

Leo en el texto que acompaña a la pecera: "y si te sobran las ideas o tienes más de las que necesitas...¡comparte alguna con los demás!" Me viene así una concreción a lo que intentamos hacer, un concepto que entiendo clave para enraizar la mesa: compartir. Gracias desde aquí a Taller de Palabras.

Otra imagen que me inspira, histórica, clásica ya por estar censada por la crítica, es la de Jackson Pollock pintando. En plena ebullición, en pleno proceso. Se ha dicho en alguna ocasión que Pollock, a pesar de pintar mientras escuchaba música jazz o en un estado de embriaguez propiciado por el alcohol, en realidad seguía un cierto esquema; que pese a la aparente espontaneidad del resultado final de sus enormes cuadros abstractos, en el fondo se sometía a una estructura más o menos prefijada. Esto se ha señalado especialmente haciendo referencia a los bordes de sus pinturas. Las líneas no aparecen cortadas, sino que se ve dónde "empieza y termina" la pintura, no es por tanto un relleno de brochazos y goteos sobre una gran superficie que después se recorta de un modo más menos cuadrangular, formato tradicional de cuadro. Este contraste de flujo y autodominio en la expresión es una de las cosas que más me gustan de Jackson Pollock.


Todo esto hay gente que lo puede explicar más en detalle, traigo este ejemplo sobre todo porque cuando miro esas fotos de Pollock en acción me viene a la mente que en algún momento él puede preguntarse, aunque sea solo un segundo, ¿qué estoy haciendo? Admiro esa facultad de entrar en un trabajo en proceso. De registrar las huellas, sin obsesionarse por corregir lo que se está haciendo. Eso, sí, con el riesgo de ensimismamiento que supone el trabajo en soledad.

No quiero decir que el trabajo en solitario sea negativo; al contrario, a algunos nos viene muy bien un retiro de vez en cuando. Quiero decir que los efectos, el eco que se produce, es otro cuando se colabora. Cuando se comparte en definitiva. En este sentido recuerdo otro ejemplo que proviene de las artes visuales - de hecho, muchos de los motivos que me inspiran vienen de ese campo porque me encanta la historia del arte. Es la acción llamada Two-Stage transfer drawing, de Dennis y Erik Oppenheim. Mejor que traducir exactamente la frase llena de palabros ingleses anterior, simplemente echadle un ojo, a ver qué están haciendo:

Dennis y Erik Oppenheim, Two-Stage transfer drawing, 1971 

Erik y Dennis son hijo y padre respectivamente; el famoso es el padre. Erik pinta algo en la espalda de Dennis y éste a su vez pasa lo que siente a una pintura mural, transmitiéndose el mensaje y la energía de uno a otro a través de un sencillo gesto. Después se intercambian los papeles. Hay un trasvase, una influencia mutua y un algo infrafino -gracias por recordarme otro palabro, Sergio R.- que me emociona de esta situación. Se produce una acción conjunta, hay una participación. Aquí ocurre algo diferente del trabajo en soledad de Pollock. Lo que uno hace revierte en el otro.


Recientemente descubrí a Nina Simon, una educadora de museos estadounidense que se ocupa de que museo y público sean conjuntamente más participativos, ambos más ciudadanos en definitiva. Ella pone al respecto un ejemplo que me parece muy divertido pero también muy serio: una persona pasea por la calle a su perro y otra hace lo propio con su perra. De repente los perros se acercan, se huelen y empiezan a intercambiar saludos y conversación de perros. Los llamados "amos" se ponen a hablar también, básicamente a través del tema común que supone tener un perro, si es macho o hembra, si podrían nuestros perros en caso de diferencia de sexo juntarse, etc. de repente, estas personas incluso pueden caerse bien. Y de ahí a lo que pueda pasar. De no ser por los perros, estas personas quizá nunca se habrían conocido. En este sentido, Nina Simon viene a decir que le gustaría convertir a los museos en perro. Al fin y al cabo, un medio para que la gente se conozca un poco más.

Un medio también donde a la gente no le de miedo expresarse; ella pone también el ejemplo de cómo en las redes sociales la gente a veces parece decir siempre las mismas ocurrencias, tienden a repetirse y a reproducir fórmulas y opiniones que muchas veces han oído de un amigo, cuando no directamente de un medio de comunicación. Y, resalta ella, esto no significa que la mayoría de la gente que usa redes sociales sea tonta. Muchas veces es el medio, el marco en el que escriben, el que no les permite expresar libre y verdadermante lo que ellos piensan o sienten. En este sentido, ella apunta lo siguiente, y cito libremente de una conferencia suya:

Si le proporcionas a alguien una herramienta especial, lo haces sentirse valorado, le muestras que realmente prestas atención a lo que va a hacer, así transforma lo que hace en un retorno
- NINA SIMON, The Participatory Museum -  

En dicha conferencia, Nina Simon cita un ejemplo en relación a esto a través de una experiencia que hicieron en un museo de Los Angeles. Se trata del libro de visitas. Normalmente, en el libro de visitas al final de recorrido, el visitante escribe un pequeño texto bajo una indicación muchas veces entusiasta del tipo ¡colabora y danos tu opinión! Al igual que en las redes sociales, los mensajes tienden a repetirse, y su lectura se vuelve monótona y tediosa, los educadores de museo rara vez pueden extraer de ellos consejos o recomendaciones para mejorar su labor. De nuevo al igual que en las redes sociales, esto no significa que la gente sea tonta o aburrida. Es cuestión de nuevo del medio.


Simon y sus compañeros instalaron en la zona del libro de visitas, y en su lugar, una pared donde poner post-its de colores donde escribir consejos. Enfrentado a ella, una puerta (falsa) de un cuarto de baño como la de los bares o las estaciones donde poder pintarrajear. Automáticamente, sin explicación previa, sin mensaje dirigido, la gente entendió perfectamente dónde podía escribir cosas bonitas y feas respectivamente. Se sintieron más libres y pudieron dar rienda suelta a la creatividad que todos tenemos. Esto se debió a que por ejemplo se sintieron valorados, de alguna manera especiales; su opinión así realmente contaba. Algún miedo, algún personaje inhibidor de su interior, ya fuera juez o vergonzoso, quedó también atrás.


Imaginemos así que si en vez de un simple papel en blanco y un boli, como antes de un examen, se nos da un medio tan especial para expresarnos como una máquina de escribir: es como un objeto mágico que nos hace tomar poder. El medio importa. Salir de nuestros rígidos patrones y costumbres también. Me planteo en este sentido hasta qué punto necesitamos del marco concreto de una institución, el apoyo de un oficialismo, el censo de un ente al que no le interesamos. Con una máquina de escribir podemos incluso plantearnos escribir una carta de amor.





Otro educador que me inspira, que me (con)mueve, es Ken Robinson aquí tenéis un enlace donde aparece en el programa de Redes. Su libro El Elemento no dice nada especialmente nuevo pero considero que recuerda muchas cuestiones útiles. Me gusta mucho cuando él a su vez recuerda una entrevista que le hizo a un premio Nobel de Química, en la que le preguntaba por cuántos de sus experimentos fallaban. La respuesta del Nobel fue: "la mayoría, más del noventa por ciento", a lo que añadió poco después ¡fallar no es la palabra! Y es que en ciencia no se considera un fracaso un fallo de un experimento, estás descubriendo lo que no funciona... ¡y no se puede descubrir lo que sí funciona hasta que exploras muchas posibilidades que no salen bien!

Con todo esto que he apuntado ¿qué puede salir de aquí? Recuerdo, ahora yo, cómo algunos amigos y yo intentamos montar una revista y no funcionó y ahora no lo veo como un fallo, en el sentido que señalan Robinson y el Nobel de Química. De hecho puede volver a aparecer la intención de hacer una revista... o un mapa o un calendario. De las reuniones, como esta en la casa de Sergio R. y Salas M., puede a su vez nacer un colectivo... o una sociedad secreta, o un grupo de música. He intentado recopilar aquí lo que allí se habló y sigo con ganas de ampliar el círculo y conectar a más amigos y amigas. Con humor, con intención y colaborando.

En cualquier caso, es una oportunidad de compartir lo que nos gusta y nos mueve. Desde ahí todo es posible.